jueves, 14 de julio de 2011

El camino al socialismo: ¿por medios democráticos o la revolución armada?

La revolución armada:
La revolución armada ha sido uno de los medios planteados en el siglo XIX por la corriente marxista para llegar al socialismo. Consiste, básicamente, en que el proletariado por medio de la fuerza y la violencia comiencen una guerra contra la burguesía, y, obteniendo la victoria, instale un gobierno que será dirigido por dicha clase.
Por su parte los anarquistas plantearon llevar a cabo la revolución armada, pero de una forma diferente a la de los comunistas. Para ellos lo que debía suceder eran estallidos sociales, y que en esos caso, los anarquistas debían ponerse en el papel de “lideres” para llevar a “buen puerto” dicho estallido social. Básicamente pretendían transformar el “estallido social”, en una revolución: “Las revoluciones no reconocen iniciadores; se producen cuando el destino las llama […] todas las revoluciones se realizaron por la acción espontánea del pueblo […] y durante dicha revolución […] los anarquistas han de ser cual pilotos invisibles en medio de la tempestad popular”.
El objetivo de dicha revolución, a diferencia del comunista, era eliminar el estado.
Debemos decir, también, que entre los anarquistas y comunistas existían otros tipos de diferencia, pero no es el objeto de la nota plantear y discutir dichas antinomias.
De una forma, mediante el incentivo de las masas a tomar el poder, u otra, esperar a que las masas comiencen su revolución y guiarlas, el medio por el cual se podía derrotar a la burguesía era la revolución armada.

Esta práctica se ha materializado en Rusia, Cuba, China, América latina, etc., donde algunas han triunfado y otras fracasado.
Por otro lado, no debemos olvidar que la revolución armada ha sido el camino que se ha tomado a lo largo de la historia para producir cambios radicales en la estructura económica, religiosa, política y cultural de una sociedad. Dicho tipo de revolución, fue el que tomaron las clases burguesas durante la época del absolutismo para derrotar a los gobiernos monárquicos. Fue la revolución que encararon los países europeos para lograr la constitución de un sistema republicano, democrático y representativo. Fue la manera mediante la cual los países latinoamericanos lograron su independencia.
Vale concluir, pues, que la revolución armada permite cambios profundos, inmediatos y sin oposiciones. Es el camino “mas rápido” para cumplir objetivos socialistas.
Sin embargo, la revolución armada es sinónimo de guerra, tal vez no internacional, pero si nacional – civil. Y eh aquí el “talón de Aquiles” de dicho tipo de revolución: el daño humano que produce.
Durante las revoluciones del siglo XX, se entendió que esta era la única forma para llegar al socialismo. Muchas protestas laborales culminaban en represiones por parte de las instituciones estatales (como la policía). En éstas protestas se conseguía poco y se perdía mucho. Por otro lado las clases dominantes, en América Latina, cuartaban todo avance de izquierda democrático, mediante los golpes de estado. Por eso las grandes mentes y líderes socialistas de dicho siglo, llevaron las protestas a la revolución armada.
Sin embargo, los defectos de la revolución armada no terminan ahí. Otro gran obstáculo es el autoritarismo. Para bien o para mal, todas las revoluciones socialistas iniciadas en el siglo XIX o XX han culminado en gobiernos autoritarios. Y esto lo planteo más allá de discutir si esto ha sido bueno o malo, o incluso, si pos revolución no se desnaturalizo el objeto de la misma.
Ahora, ¿cabe una revolución armada en nuestros días? Bien, mi respuesta a esta cuestión es NO, ¿y por que no?, las causales del por que no son las siguientes:
·         Daño humano: Las revoluciones armadas dejan una secuela de resentimiento y odio. Esto se debe a que en las mismas, los ciudadanos se matan entre si (vecinos contra vecinos, hijos contra padres, etc.). El daño a nivel humano es grave.
·         El conformismo: El sistema capital ha promovido y establecido un estándar de vida generalizado “bueno”. La desinformación, la tecnología, las drogas y la comodidad han venido a despejar de nuestras mentes la posibilidad de una revolución  o cambio (este carácter también afecta la revolución civil y democrática).
·         La imposibilidad de matar y arriesgar la vida: En la actualidad la vida ha constituido un bien de mayor jerarquía que la dignidad y el honor. Es por ello que ninguno de nosotros sacrificaría la suya, en principio, para salvar nuestro orgullo. Por otro lado, el asesinato, constituye una acción amoral y nada ética. Por aquello mismo, ninguno de nosotros estaría dispuesto a cargar un fusil y disparar contra otra persona por cumplir algún objetivo.
·         La imposibilidad material de llevar a cabo dicha revolución: Aun si no te importase el daño humano, no hubieras caído en el conformismo y estarías dispuesto a dar tu vida por la causa y quitársela a otros, enfrentarías el obstáculo de juntar la gente y herramientas necesaria para llevar a cabo la revolución. Además de eso, no solo deberías enfrentar a las fuerzas nacionales, sino también seguramente, a la OTAN y demases fuerzas internacionales.

La revolución cívica (por medio de la democracia):

Es el otro medio de revolución, donde se llega al socialismo mediante la democracia. Ya en el siglo XIX, en el Manifiesto Comunista, Marx y Engels apostaban a la construcción de un partido proletariado.
Establecer ejemplos de gobiernos socialistas democráticos se me hace un tanto difícil. Esto se debe a que muchos consideramos que varios de los “gobiernos de izquierda” constituidos en el siglo XX o XXI por medio de la democracia, no son realmente socialistas. Sin embargo podemos enumerar una serie de gobiernos “de izquierda” que quedara en cada uno considerarlo, o no, como tal: el de Salvador Allende, El Peronismo, el gobierno noruego y el sueco, el gobierno del Partido de los Trabajadores en Brasil (de la mano de Lula da Silva), etc.
Para entender las dificultades de llegar al socialismo mediante la democracia primero tenemos que entender y analizar los “defectos” del sistema democrático.
El sentido etimológico de democracia proviene de Grecia y es: demos que se puede entender como pueblo y cratos que se puede entender como poder o gobierno. En principio, partiendo de la teoría más “tradicional”, y la que todos entendemos, la democracia consiste en un sistema mediante el cual todos los ciudadanos de una nación votan a los representantes de la misma, y aquellos estarán encargados de ejercer la función de gobierno y administración del Estado Nacional.
PRIMER PROBLEMA: LA DEMOCRACIA COMO MERCADO: Mac Pherson dice que la democracia “no es mas que un mercado para elegir y autorizar gobiernos […] el mecanismo consiste en una competencia entre dos o mas grupos auto-elegidos de políticos (elites), organizados en partidos políticos, a ver quien consigue los votos que les darán derecho a gobernar las siguientes elecciones […] el papel de los votantes no es el de decidir cuestiones políticas, y después elegir representantes que pongan en practica esas decisiones; es, mas bien, el de elegir a los hombres que adoptarán las decisiones”. Este pensador plantea que el sistema democrático es mas bien un mercado donde los políticos son los empresarios que ponen en oferta sus propuestas, y el electorado son los consumidores que demandan. Debo decir que concuerdo con dicha teoría, y que el problema real, radica en la competencia desleal entre los partidos, no en la democracia como sistema. Hay partidos que tienen el poder del aparato público y otros partidos que tienen el poder económico para realizar buenas campaña políticas. Y es aquí donde los medios de comunicación juegan su roll más importante. Quien tiene la capacidad de llevar a cabo programas audiovisuales, lleva la delantera, dado que los mismos son los encargados de librar información que es tomada por la gente para generar sus propias conciencia acerca de dicho partido o personaje político. A esto debemos sumarle el hecho de que: primero no a todas las personas le interesa el mundo político y segundo los problemas individuales nos apartan de la participación política y nos limitan a votar por imágenes y promesas.
Por las dos causas enumeradas anteriormente, el control de los medios de comunicación y la apatía para votar, ciertos partidos políticos poseen mayor poder de llegada ala gente que otros.
SEGUNDO PROBLEMA: LA DEMAGOGIA Y EL POPULISMO: Para varios pensadores e historiadores, muchos personajes históricos han predicado principios y conceptos de izquierda y otorgado algún que otro derecho o plan, con el objeto de obtener el poder político. El populismo es un concepto que ronda en boca del socialista que considera que los gobiernos latinoamericanos nada tienen que ver con la izquierda, que mas bien, son gobiernos que se encargan de “comprar a la gente” para perpetuarse en el poder y lograr así sus propios negocios. Estos gobiernos expresan estar a favor de los derechos de los indigentes, los pobres y los trabajadores, toman una serie de medidas simples, de solución de corto plazo y que no resuelven el fondo  de la cuestión (les regalan dinero, electrodomésticos, etc.). Y de esa manera logran adormecer a las grandes masas, básicamente “se meten a la gente en el bolsillo”.
TERCER PROBLEMA: LA LENTITUD DEL CAMBIO: Muchos de estos partidos populares se han defendido de las acusaciones de demagogia y populismo, por medio del discurso de que la transformación del país es un proceso largo. Suponiendo que dicho postulado sea cierto, debemos concluir, que la democracia es un proceso lento por medio del cual se llega al socialismo. Ahora bien, sabiendo lo anterior, también cabe preguntarse, ¿es un medio revolucionario? Y yo les contesto, NO. Las revoluciones, sin importar el tipo, logran cambios económicos, políticos y culturales inmediatos y brutos dentro de la sociedad. Por ejemplo, la revolución industrial: 1- permitió la creación de una clase nueva (la obrera), 2- cambio el modelo productivo de las naciones, 3- cambio la estructura de las ciudades y el campo, 4- cambio la economía de las naciones, etc.
Por ende si el cambio es lento, no estaremos frente a una revolución.

CONCLUSIÓN: Nos guste o no nos gustes, y a pesar de sus dificultades, el único camino abierto para llegar al socialismo es el de la democracia.

Bibliografía:
·         Shumpeter, “socialismo y democracia”.
·         C. B. Macpherson, “La democracia liberal y su época”.
·         Daniel Guérin, “el anarquismo”.
·         Karl Marx y Friedrich Engels, “Manifiesto del Partido Comunista”.

2 comentarios:

  1. En los tiempos que corren, la idea de revolución para un socialismo seguro pasan indiscutiblemente por la forma democrática de participación, aún con sus imperfecciones, siendo un sistema trasparente donde todos los ciudadanos pueden decidir.

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  2. El comentario anterior que dice Horis dijo... lo vuelvo a firmar con mi nombre... que no soy Horis.
    En los tiempos que corren pensar en una revolución armada para un socialismo seguro, es inviable. Sin lugar a dudas que la decisión está en manos del pueblo y por vias democráticas, que es la manera más sana y transparente para gobernar un país. Creo que la democracia en nuestro país está teñida de tintes socialistas con toques que en determinados momentos de nuestra historia fueron de izquierda y otras veces de derecha, pocas veces de centro y está bueno. El pueblo experimentará, hasta que llegue el momento en que el mismo se dé cuenta de la necesidad de un socialismo puro que lo sepa gobernar y que es, a mi entender, lo mejor que le podría pasar a la gente.

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Siempre con respeto.